Desarrollo Internacional de la Huella de carbono Japón

La posición de Japón, en términos de acciones frente al cambio climático, siempre ha consistido en imitar los desarrollos internacionales y con una consideración cuidadosa tanto con respecto a las posiciones de los Estados Unidos como de la Unión Europea. En este sentido, el Estado japonés ha estado reticente a imponer esquemas regulatorios de reducción de las emisiones de GEI a sus empresas. Esta situación también se explica por el hecho de que las grandes industrias japonesas argumentan que ya alcanzaron altos niveles de eficiencia y que las posibilidades de reducción de emisiones de GEI están actualmente a nivel de los particulares. No obstante, ahora que Estados Unidos está demostrando una mayor y más positiva abertura coordinada del cambio climático, Japón está dando señales más evidentes de avances en esta materia. Destaca la implementación de un esquema local voluntario, el Japan Voluntary Emission Trading Scheme (J-VETS). Tiene por propósito crear un mercado piloto para analizar cómo podría funcionar el comercio de emisiones a nivel nacional. El sistema cuenta con alrededor de 150 participantes y ha brindado al gobierno información relevante sobre la correcta aplicación de este sistema en el país.

A nivel de la huella de carbono, en abril del 2002 Japón inició un programa ambiental voluntario de etiquetado, llamado Eco Leaf. Incentiva a las empresas a informar sobre los impactos ambientales de los productos y los servicios que venden. En mayo del 2009, 450 productos estaban inscritos en el programa. Luego de que las industrias niponas accedieron a antecedentes de las experiencias de otros países y presionaron junto a la participación de los consumidores, en 2007 el Gobierno reforzó su idea y acción a favor de la identificación de la huella de carbono como medida complementaria para mitigar las emisiones de GEI. Como consecuencia, impulsó el Sistema de Huella de Carbono (CFS), desarrollado por el ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI), juntamente con universidades locales, la Asociación Japonesa de Gestión Ambiental para la Industria (JEMAI) y la participación del Ministerio de Agricultura, Bosque y Pesca. El CFS determina un estándar nacional para la medición de la huella de carbono de productos y del etiquetado de carbono. Se plantea por el momento como un proceso voluntario y empezó oficialmente una fase piloto en abril del 2009, incluyendo una cantidad reducida de productos (arroz, aceite comestible y detergentes en polvo), con la participación de 446 empresas que representan el 50% del total de emisiones del país.

< Volver a Exigencias Internacionales