Desarrollo Internacional de la Huella de carbono Unión Europea

La Unión Europea (UE) presentó en 2008 un plan de acción para el consumo y la producción sostenible (SCP) y el desarrollo industrial sostenible (SIP). Estos proyectos cuentan con el respaldo del Consejo de la Unión Europea e ilustran el proceso de reflexión en el cual actualmente se encuentran. La UE plantea el apoyo hacia la armonización y el reforzamiento a nivel continental de medidas que apuntan al consumo y producción sostenible, destacándose aspectos relacionados con la huella de carbono, como son:

 

  • Realizar esfuerzos para determinar estándares y metodologías para la evaluación de emisiones de GEI. Esto, con base a los avances logrados por algunos países europeos.
  • Reforzar la información al consumidor mediante eco-etiquetas, considerando el ciclo de vida de los productos “circulando dentro de la Unión Europea”. Esto, a nivel de los negocios minoristas, en primera instancia.
  • Reforzar la comunicación y la información en general entre los consumidores y las empresas tanto minoristas como grandes productoras.
  • Analizar herramientas de incentivo económico (bonificación/castigo, por ejemplo) a las empresas productoras y comercializadoras.

Con respecto a estas metas de medición, etiquetado y mitigación de emisiones de GEI, la UE se fija como plazo máximo de acción el 2012, en consistencia con el Protocolo de Kioto.

Por su parte, algunos países de la Unión Europea están desarrollando estudios y buscando el acercamiento entre los organismos estatales dedicados a estos temas. Francia con la Agencia para el Medio Ambiente y el Control de la Energía y ADEME; Inglaterra con el Departamento para el Medio Ambiente, la Alimentación y los Asuntos Rurales, DEFRA y Carbon Trust, y Alemania con el Proyecto Huella de Carbono en Productos o PCF Project, como es conocido.

Si bien estos acuerdos de la Unión Europea se orientan hacia una economía baja en carbono, también es posible analizarlos desde la perspectiva de una estrategia de protección frente a los productos importados desde países que no pertenecen a este continente. La Unión Europea resalta la importancia de no debilitar la competitividad de sus empresas frente al resto del mundo, lo que deja espacio a negociaciones internacionales (bilaterales y multilaterales) y posibles medidas concretas en las fronteras, como la aplicación de un impuesto de carbono a los productos importados. Esta medida ha sido fuertemente apoyada por países como Francia, pero rechazada por otros en función de acuerdos bilaterales con países exportadores hacia la Unión Europea.

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